Las creencias son pensamientos que tenemos sobre cómo funciona el mundo que nos rodea. Son necesarias para crear una realidad sobre el entorno, tener la certeza de que tenemos el control sobre nosotros mismos y que actuamos con un sentido interno que sigue una lógica.

No nacemos con creencias, nos las enseñan durante nuestra vida las personas que hemos tenido como referentes, por lo tanto, las creencias son aprendizajes, y como aprendizajes no son ni buenos ni malos, son necesarios para tener información sobre el mundo.

Lo que sucede cuando vamos creciendo e integrándonos en el mundo adulto es que, muchas veces, las creencias que hemos aprendido no nos sirven en el entorno. Para la persona que nos las transmitió tenían un sentido y una coherencia con su esquema mental pero no necesariamente se corresponda con nuestro esquema o nuestras necesidades. En este punto es donde empieza el conflicto interno y nace lo que se llaman CREENCIAS LIMITANTES. Son pensamientos fuertemente arraigados sobre nosotros mismos o sobre el mundo. Algunos ejemplos son: “si eres fácil los chicos no te valorarán”; “tú solo no vas a poder hacerlo”; “no se puede perder el tiempo”; “si no estudias serás un fracasado”; “si no viajas serás menos”, etc.

EJEMPLO PRÁCTICO. Por un lado, tengo la creencia de que tengo que ser el mejor para que los demás me quieran (mis padres me decían que si era el mejor estarían orgullosos de mí) y por otro lado, por mucho que sea el mejor los demás no me quieren. En este ejemplo lo que sería necesario es revisar la creencia de que los demás me querrán si soy el mejor, ya que en su realidad y en su entorno esta creencia no encaja. Podría modificarse por: los demás me pueden querer, aunque no sea el mejor.

Las creencias limitantes al llevar tanto tiempo en nuestro entramado mental son parte de nosotros hasta el punto de que nuestra identidad se apoya en ellas y forman parte de quién somos, de cómo nos percibimos a nosotros mismos. El trabajo cognitivo para modificar creencias conlleva una sensación de desarraigo o traición al propio ego, ya que esa forma de pensar y actuar nos ha acompañado durante toda la vida aunque muchas veces se vuelvan obsoletas.

La intención o función “positiva” de estas creencias son crearnos una sensación de seguridad que viene dada por la costumbre de que siempre han estado ahí con nosotros, por eso, muchas veces, la modificación de creencias es un trabajo que conlleva mucha valentía y paciencia con uno mismo, ya que esa parte de nosotros que “supuestamente” nos protege tiene mucha fuerza.

EJEMPLO PRÁCTICO. Creo que las relaciones tienen que ser exclusivas y monógamas. Pero, por otro lado, tengo pareja pero me siento con la necesidad de conocer a otras personas sin dejar a mi pareja. En este ejemplo hay un componente de creencia, en su familia siempre se ha creído en las relaciones monógamas; y un componente cultural, en su entorno se permite las relaciones abiertas.